lunes, 28 de abril de 2008

EL primer dia en el gimnasio !

Algo de humor viene bien ;-)


"Esto va para los aficionados al gimnasio y para los locos como yo que nos hemos apuntado al gimnasio.

Ayer fue mi primer día de gimnasio y me he de esforzar mucho para que no sea el último. No quiero extenderme mucho, pero os voy a contar parte de mi “actuación”.

Sólo tenéis que echarle un poco de imaginación e imaginaros a mí, un ser de 95 Kg. En una sala donde todos son modelitos o musculosos.

Cogí de mi armario una camiseta estrecha y no marcaba músculos, lo único que conseguí fue que se me saliera la tripa por debajo de lo corta que me quedaba.

Al llegar me dan una tabla con lo que he de hacer. Veinte minutos en bicicleta era lo primero. Ridículo, 20 minutos pedaleando y sin moverte del sitio.

Acabo y busco a la monitora para que me enseñe a correr en una cinta, (por supuesto me metí en el water otros veinte minutos para descansar y secarme el sudor. También vomité).

“¿Es la primera vez que montas?”

A ti sería la primera vez, churri!!!!!! (eso sólo lo pensé)

“Bueno, te marearás un poco al bajar”, me dice.

Subo en la cinta y le doy velocidad. Mientras troto, veo unos pechos a mi lado subiendo y bajando al hacer mi mismo ejercicio. ¡Dios mío, dame vocabulario para describir semejante maravilla!.

No la quiero mirar. Miro delante y no veo más que turgentes culos, ¿estoy en el cielo?

No es plan que te noten empalmado el primer día: o quizás sí, para que crean que eres así. El caso es que me pico con la chica de al lado y me pongo a darle mucha, mucha velocidad a la cinta. Corrí como un gilipollas.

De repente la mejor tía del mundo con el mayor escote del mundo y con las mallas que le dejaban leerle los labios surge por mi lado izquierdo. Me despisto, dejo de correr y me arreo una ostia de boca en la cinta. Mi reacción fue la de un campeón, me puse a hacer flexiones apoyado en la cinta. Bueno, me puse, no hice ni una. Rápido vino una de las monitoras.

“¿Estás bien?” –preguntó.

Me levanto, me sacudo el polvo y entre lágrimas la dije, pero con voz varonil y sacando pecho: “Quiero más ejercicios”

Lo siguiente era el circuito Keiser, así al principio mola, pero una vez que has hecho el circuito te pones a pensar si el tal Keiser ése no era un general nazi de uno de los campos de exterminio judíos.

Imaginaros: una máquina que trabaja no con placas sino con presión y pulsando un botón da presión y necesitas más esfuerzo para moverla y quitando presión lo contrario. El caso es que me toca una para los hombros. La deja una señorita y me toca. Me dice la monitora que me siente. La digo todo chulo: “Voy a darle más presión”.

“Sí claro contesta ella”.

Intento levantarla y lo consigo. Con los brazos arriba le hago gestos con la cabeza a la monitora, para indicarle que todo OK!. Las venas de mi cabeza a punto de estallar pero intento otra vez más. De repente surge de dentro de mí y en dirección al ano y en forma de gas un algo, un no se qué y …..pruuufff, un pedo.

¡¡¡Dios!!! ¿Dónde coño me meto? Veinte personas en la sala. La gente susurrando: “Ha sido el empalmao” “yo creo que se ha cagado” –decía la gente.

Pero yo, sabiendo salir de esta situación (me pasa a menudo) intento hacer ruido con la zapatilla en el suelo haciendo creer a la gente que no ha sido lo que creen. Cuando lo consigo le digo a la gente de alrededor:”Son nuevas y se pegan al suelo!!. Mentira y podrida.

El caso es que paso a la máquina de al lado, no sin antes darle presión a la máquina que dejo para hacer creer al siguiente tío que puedo con mucho peso.

Esto fue lo que hice en cada máquina que utilicé. La siguiente era de bíceps. Como era fácil intenté lucirme. Notaba un olor raro. De repente miro en la máquina anterior oigo como la gente comenta que el asiento está demasiado sudado. Empiezo a relacionar todo; olor, humedad…. Conclusión, me he cagado del esfuerzo de antes!.

Disimulando y silbando me dirijo al baño. Parece fácil, pero andar con un chándal con la plasta en el culo se hace difícil. Llego al vestuario. Me meto en un baño me quito el calzoncillo, meto el culo lo más que puedo en la taza y tiro de la cadena.

Me seco con papel higiénico y salgo. Continúo con otro aparato. De camino se me acerca un bombón de tía ¡¡¡¡¡he ligado!!!! Y me dice:

“Tienes papel higiénico saliendo de tu pantalón”.

Tranquilos, supe salir de esta situación también. “Es para el culis, ¡digo para el culis!” –contesté. Rápido me lo quité y me dispuse a acabar el circuito del nazi

Resumiré: 2 tirones, costilla dislocada y tres distensiones musculares. Aún así no me quejé. Quiero ser como esos deformes musculosos que creo que ligan un montón.

Llamo a la monitora para indicarla que he acabado. “ABDOMINALES, vamos a trabajar las inferiores, las oblicuas y las superiores” –me indica la zona ésa.

Con disimulo me levanto la camiseta para intentar diferenciarme tres tipos de abdominales que según esta tía tengo. “Quince de cada” –dice que haga.

La miro y la digo: “Creo que puedo hacer 200 de cada” (me acordé las que me hacía cuando estaba en 3º de BUP).

“Bueno chico, tú mismo”.

UNA, UNA, sólo me hice una abdominal!... sin embargo me asombraba que mientras yo hacía la abdominal, un grupo de chicas estuviera frente a mi hablando. Me incorporo de la abdominal, miro al espejo que hay frente a mí y deduzco por qué me miraban: tenía todo el pene y el escroto saliéndoseme por la pierna del pantalón corto. ¿Coño? Se me olvidaba que no llevaba calzoncillos. Paso de contaros nada más, no os quiero aburrir. Acabo hasta los cojones, me levanto y me dirijo al vestuario para coger la ropa e irme. Según ando voy pensando en las 80.000 pts. Que he pagado para venir durante todo el año.

Me meto en la ducha individual. Hay gel, como veo que no hay nadie que me pueda ver, me unto la mano de gel, me agarro el pene y comienzo a masturbarme. ¡Lo mejor del gimnasio!.

Mientras gozo, no dejo de pensar en que he de volver mañana. De repente se abre la puerta y aparece un maromo en pelotas. ¡Mierda! Las duchas son dobles. Imaginaros mi cara con la mano en la polla llena de jabón. Intento disimular y el tío me comenta que un tío se ha cagado en la sala y ha dejado una peste de la ostia. Le corto y le digo que tengo prisa.

Por fin me fui con la cabeza baja. Me he saltado muchas cosas y pido disculpas por mi mala redacción. Vengo del médico y le he explicado que unos macarras me han dado una paliza,

“Se nota” me dice el médico.

El caso es que no sé qué sentido tiene ir a un gimnasio. Mañana voy a volver. Os contaré."

jueves, 24 de abril de 2008

TEMA RELACIONADO CON LOS TRABAJOS !

"Un jefe incompetente es la principal causa de estrés"

Iñaki Piñuel, experto en moobing, alerta sobre las consecuencias negativas de que una organización sea dirigida por un mal jefe. Consciente de que el management no es una habilidad innata, Piñuel defiende la formación en ella como medida para combatir los riesgos psicológicos en el trabajo.

Raquel Goig / Madrid.

En su último libro, La dimisión interior, Iñaki Piñuel, psicólogo del trabajo y de la organización, y autor de varios libros sobre mobbing, traslada a la opinión pública que el problema de los trabajadores dimisionarios no tiene su origen en una mala actitud de éstos, sino en unas condiciones laborales tóxicas: "Aquellos que han dimitido interiormente no son culpables, sino víctimas de una organización que produce niveles graves de estrés y que termina quemando a sus empleados. Esta situación conduce a una persona a estar en el trabajo de cuerpo presente, pero mental y emocionalmente ausente", explica Piñuel.

¿Qué conduce a la dimisión interior?

En su origen, los trabajadores dimisionarios se encuentran en entornos de trabajo con cargas irracionales; son empleados que sobreviven a varios procesos de reducción de plantillas y que acaban padeciendo un tipo de estrés que se vuelve crónico y lleva al burn out o síndrome del quemado.

¿Qué factores la provocan?

Por una parte, la pérdida del sentido de comunidad, que hace que las personas ya no se sientan integradas en su entorno laboral. Por otra, el carácter instrumental del trabajo, por el que éste se convierte exclusivamente en un medio para ganarse la vida, lo que lleva, tarde o temprano, a que las personas entren en una crisis existencial.

En medio de nuestra sociedad materialista, muy pocos se plantean que es posible trabajar en algo que no sólo les permita sobrevivir económicamente, sino que sea fuente de realización personal, cuando ésa es la única forma de no terminar quemado.

Asimismo, la dimisión interior se da en ambientes caóticos, donde el trabajador es sujeto pasivo de las luchas por el poder. Entonces, adopta una distancia un tanto cínica: realiza una huida hacia adentro, volviéndose escéptico y extraño para los demás; o hacia fuera, adoptando posiciones de workaholismo o dedicación laboral extraordinaria, que acaba dañando a la familia o a la pareja.

Advierte que muchas empresas echan en cara a sus trabajadores que se vayan a su hora, imputándoles espíritu de funcionario. ¿Por qué esa contradicción cuando la conciliación está en boca de todos?
Porque estamos frente a una realidad todavía utópica. Muchas de las grandes empresas presumen de tener planes de conciliación, pero cuando un trabajador se plantea beneficiarse de ellos, se enfrenta no sólo a numerosos obstáculos internos de tipo administrativo, sino que percibe cómo ése es el principio del fin de su carrera profesional.

Por otra parte, no trabajar más tiempo del que exige un contrato se percibe como una deslealtad hacia la empresa. A quien actúa de esa forma, se le dice despectivamente "que se le cae el lápiz a las seis". Sin embargo, asumir jornadas interminables porque sí es característico de España. En otros países de Europa, trabajar más de la cuenta es percibido como algo negativo. Si un empleado se queda más allá de su jornada laboral de forma sistemática, es visto como un mal trabajador que no es capaz de cumplir sus objetivos dentro de su horario laboral.

Afirma que "el estrés es un síntoma de que las cosas no funcionan bien en la manera de organizar". ¿Por qué se achaca, sin embargo, a un problema personal del trabajador que lo sufre?
No se puede imputar a los trabajadores ser responsables, y menos culpables, del estrés que sufren. Pero en España, existe una forma de entender el estrés como algo subjetivo y personal; como si uno tuviera que aclimatarse por sistema a todas las barbaridades que cualquier organización pueda diseñar en cuanto a trabajo irracional o a plazos imposibles de cumplir. Incluso, algunos directivos manejan la teoría tóxica de que cuanto más estresada está una persona, mejor es su rendimiento.

Usted asegura que a dirigir, también se aprende. ¿Cree que cuando un profesional asciende a jefe se muestra abierto a recibir esa formación?
Por desgracia, en nuestro país, los directivos tienen una idea del management como si se tratara de una habilidad innata. Pero a dirigir se aprende, así como a comunicar, a dar una orden y a resolver un conflicto. El nombramiento como jefe no capacita milagrosamente a una persona para dominar todas esas técnicas. Pero hay que tener en cuenta que lo que más estrés provoca a un trabajador es tener un jefe incompetente, bien porque hace dejación de sus funciones, o bien porque adopta formas autoritarias. Por eso, la formación en management es una de las formas más directas de luchar contra el estrés.

¿Hay muchos psicópatas organizacionales?
Se estima que uno de cada 20 directivos presenta lo que denominamos "personalidad psicopática". Funcionan muy bien en las empresas, porque lo que se pide a un directivo es que alcance unos objetivos con unos determinados medios. Y eso es algo que hacen muy bien los psicópatas, ya que, por su carácter manipulador, son especialistas en lograr que la gente haga lo que ellos quieren.

miércoles, 23 de abril de 2008

Instalacion de Directorio Activo en 2003 !

Pues aqui pongo un pequeño video de como hacer una instalacion sencilla del directorio activo en un windows 2003 server standard.
No tiene mucha ciencia la verdad asique en 5 minutos lo podemos tener funcionando sin ningun problema.